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Historia del Montañismo en Costa Rica
Historia del Montañismo en Costa Rica

El montañismo como disciplina deportiva se remonta a los primeros practicantes del “Alpinismo”, llamado así por la situación geográfica en donde se practicaba más este tipo de actividad. En el continente americano, posteriormente se conoció esta actividad como “Andinismo”, haciendo alusión a la cadena montañosa más importante de este lado del mundo.

Con el paso del tiempo la actividad, debido en buena parte a su extensión en las distintos países, se llegó a conocer como “Montañismo” y es precisamente a partir de allí que en Costa Rica se dan los primeros grupos de montaña, mismos que en un inicio, al igual que en otras regiones del mundo, no se encontraban divididos en tantas disciplinas afines como hoy en día.

El primer grupo de Montañismo del cual se tiene un registro oficial en el país, data de la primera mitad del siglo XX y que se mantuvo vigente hasta finales ese siglo; este fue el “Club de Montañeros de Costa Rica”, un grupo de pioneros en la práctica del montañismo en el país, y al cual se le reconocen numerosas expediciones a lugares como importantes como los primeros ascensos a los cerros de la Cordillera de Talamanca y otras regiones del país.

Para 1960, el Concejo Universitario de la UCR crea el Club de Montañismo de la Universidad de Costa Rica, actualmente este es el grupo de montañismo activo de mayor antigüedad del país, un grupo abierto a toda persona interesada en participar de esa disciplina deportiva. Dentro de su quehacer deportivo en los últimos 50 años, este grupo ha desarrollado buena parte de las disciplinas que luego se conformaron en deportes de montaña por sí mismos, como lo son la Espeleología y la Escalada Deportiva.

Gracias a los cambios y  avances en las tendencias y técnicas de montaña, el Montañismo también ha ido evolucionando, dando paso a distintas modalidades como lo son el Senderismo o bien el Montañismo de Expedición, entre otras y siendo el principal generador de normas éticas y de seguridad en montaña, tanto para el equipo como para las personas que lo practican.

Ya para el año 1984, se creó la Asociación Nido de Halcón, una organización que surge dentro del Montañismo, pero que integra en sus objetivos otras actividades relacionadas con la ecología y la participación en carreras por montaña, principalmente dentro de la provincia de Cartago y sus alrededores. Esta organización, por más de 20 años ha sido un soporte importante para el desarrollo y consolidación de la Carrera del Cerro Chirripó.

En la última década del siglo pasado, los grupos de Montañismo alcanzan un nivel de desarrollo bastante importante, sentando las bases para que otras disciplinas alcancen su punto de independencia y para lo que en un futuro sería el movimiento que daría origen a la FECODEM.

A partir de los cambios generados en ese período, así como la visión a futuro de los encargados de liderar los grupos de Montañismo, comienza en el país una nueva tendencia que promueve una mayor especialización en temas de montaña, unidas a un marcado relevo generacional que tiende a actualizar sus conocimientos y destrezas tanto en las distintas áreas técnicas como en la exploración de nuevos objetivos de montaña.

En los últimos años, se comienzan a gestar una serie de iniciativas que culminan el relevo generacional, el cual como característica principal, comienza a incluir al montañismo y otras disciplinas afines dentro de los estándares internacionales; la capacitación, el conociendo y actualización de técnicas modernas, así como el uso y manejo adecuado del equipo de montaña son algunos de los puntos que caracterizan a esta nueva generación.

Adicionalmente, en estos años se sientan las bases y se comienza a gestan todo un programa de colaboración con las distintas Areas Silvestres Protegidas del País, uniendo los objetivos deportivos y recreativos del Montañismo, con la cooperación y participación activa en temas relacionados con el ambiente.

Actualmente, el Montañismo ha alcanzado un punto de desarrollo donde se participa en distintas actividades a nivel nacional e internacional, complementado con una formación técnica constante, ha permitido además unir a los atletas nacionales con los demás montañeros del mundo, en las distintas zonas geográficas del planeta y con niveles de profesionalización cada vez mayores. Esto, unido al auge que experimente este deporte en el país desde hace varios años, permiten crear un escenario muy positivo para las futuras generaciones de deportistas en el campo del Montañismo.